El iris es una planta vivaz de jardín que cuenta con muchas especies. Puede servir para arriate y macizo, jardín natural y rocalla, o incluso para la orilla de un estanque o arroyo. La altura que pueden alcanzar ronda entre los 10 y los 150 cm. y florece en los meses de febrero a agosto. Para su reproducción se utilizan la división de rizoma y los bulbos.
Se trata de una variedad muy agradecida y valorada, ya que se desarrolla bien en casi todas las tierras de jardín con simples cuidados. En las altitudes templadas crece silvestre en multitud de formas y colores, pero también como planta para cultivar.
Son multianuales, con hojas espatiformes, o a manera de herbáceas o también con pecíolo redondo. Las flores del iris suelen ser individuales; se abren hacia abajo en tres pétalos externos, mientras que los tres internos se alzan en corola. Existe gran variedad de colores también. El iris debe estar siempre situado al sol o a semisombra. El suelo debe ser permeable en el caso del iris bulboso y vivaz. No ocurre lo mismo con la variedad de pantano, que necesitará que la tierra esté empapada.
TEMPERATURA
HUMEDAD AMBIENTAL
- Prefieren suelos arenosos.
RIEGO
OTRAS LABORES
- Colócalos en un sitio bien iluminado.
- Necesita temperaturas de moderadas a frescas (entre 12 y 18ºC).
- Para que la flor dure 2 semanas o incluso 3, es fundamental que la maceta esté en un lugar bien ventilado.
- Corta el tallo de flor cuando acabe la floración.
- Saca al exterior dentro de la maceta y déjalo así durante el primer año hasta que la hoja se seque por completo, como muy tarde a finales de otoño o principios de invierno.
- Saca y planta el rizoma a una maceta algo mayor a principios de primavera y volverás a disfrutar de las flores.
Fuentes: Infojardín/ facilisimo.com










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