Con el nombre de Margarita hay un sin fin de plantas agrupadas. Leucanthemum vulgare son las clásicas margaritas herbáceas, que poseen flores blancas y amarillas. Su tamaño es entre 25 y 70 cm y su diámetro de alrededor de 15 cm. Se resiembran espontáneamente y prefieren una ubicación soleada y un suelo que cuente con buen drenaje. Otra variedad bastante conocida es la Chrysanthemum frutescens, que procede de Extremo Oriente.
Las flores son acampanadas, en ocasiones de gran tamaño y muy abundantes. Pueden ser naranjas, rojas, blancas o de tonos rosas. Florece en invierno o a principios de la primavera.
En cuanto al follaje, posee pequeñas hojas verdes, que en invierno se convierten en púrpura, brillantes y resistentes.
Sus tallos son leñosos. Si está en una maceta, puede alcanzar unos 50 cm, pero si se cultiva en el exterior puede alcanzar los 2 m de altura..
La margarita es una flor semiarbustiva, perenne, que puede alcanzar los setenta centímetros de altura y formar grandes matas.
Sus hojas son de color verde. Es muy valorada por sus inflorescencias, básicamente blancas y con centro amarillo, que aparecen desde primavera hasta otoño. Se trata de una planta muy decorativa y adecuada para formar macizos como única especie. También es muy apreciada porque su flor cortada se conserva durante bastante tiempo.
Sus hojas son dentadas, caducas y de color verde. En cuento a sus flores, las más comunes son de color blanco, aunque también pueden ser rosadas. Están reunidas en capítulos solitarios con un botón central muy característico y de color amarillo.
LUZ
- Al menos con 4 a 5 horas de luz solar directa por día.
TEMPERATURA
- El mejor lugar para situar estas flores es en tiestos o jardineras a pleno sol. La tolerancia de las temperaturas difiere entre unas y otras, siendo la variedad arbustiva la que soporta las más bajas. Toleran hasta -2° C sin sufrir daños. El clima en el que mejor se desarrollan es el templado (entre 15 y 25ºC).
HUMEDAD AMBIENTAL
- Suelos de alta fertilidad, textura media, que permitan un buen drenaje, tanto superficial como interno, ricos en materia orgánica y con un pH que fluctúe entre 6, 5 y 7.
RIEGO
- Dos veces por semana en primavera y verano. Una vez por semana en invierno.
ABONO
- La tierra más adecuada para estas plantas es la arcillosa, aunque se adaptan a casi todo tipo de suelos. Son de cultivo fácil, pero exigentes en agua y nutrientes. Necesitan un substrato con una buena retención hídrica. Si se abona se favorecerá su crecimiento y una floración con colores más intensos. 20-30 gramos de harina de hueso en primavera y otoño.
OTRAS LABORES
- Poda de acortamiento de los brotes en primavera para hacerlo más compacto.
- Plagas: escasamente afectado.
- Propagación: por esqueje en otoño y primavera.
Fuente: infojardín/plantasyhogar.com